Garrovillas de Alconétar es un pueblo de la provincia de Cáceres en Extremadura (España).
Limita con los términos municipales de Cáceres, Casar de Cáceres, Navas del Madroño, Alcántara, Portezuelo, Cañaveral, Hinojal y Santiago del Campo.
El término municipal está atravesado por el río Tajo, al que vierten por la derecha el arroyo de Guadancil y el de Portezuelo y por la izquierda el río Almonte (que recibe el Arroyo de Talaván) y los arroyos Villoluengo, Rivera de Araya (que nace en la Cabeza de Araya), Rivera del Morisco y Rehana.
Historia:
En la confluencia del Tajo y el Almonte se asentó un castro prerromano llamado quizás Turmogum (centro de los turmódigos, tribu lusitana). En 828, Mahamud, un jefe musulmán de este enclave, se alió con los bereberes de Mérida en la revuelta contra Abderramán II. En el 838 él y su hermana (¿Yamila?) tuvieron que huir y se aliaron con el rey Alfonso II de Asturias; ambos personajes inspiraron leyendas posteriores.
En el siglo X los árabes construyen una torre para defender el puente, llamado ahora Alconétara, o Puentecillo, de Mahamud.
En el año 1133, tras haber pasado a manos cristianas, el emir almorávide Tasufin ben Ali volvió a tomar Alconétar.
El año 1167 el Rey Alfonso VIII liberó del dominio árabe y entregó el castillo de Alconétar a los Caballeros Templarios, que lo erigieron en cabeza de Encomienda, de la que dependían los Cuatro Lugares (Hinojal, Talaván, Santiago del Campo y Monroy) además de Cañaveral.
Garrovillas antiguamente fue aldea conocida con el nombre de Garro y estaba también agregada a la villa de Alconétar, que se hallaba junto al castillo. Así fue hasta que el rey Alfonso X le dio el título de villa, en virtud de hallarse arruinada la de Alconétar tras ser anegada en una riada del Tajo; los vecinos de ésta se trasladaron a aquélla, que se denomina desde entonces Garrovillas de Alconétar.
Surgieron disidencias entre los Templarios y las vecinas órdenes de Alcántara y de Santiago y hacia 1258 aquéllos abandonaron el castillo, que pasó a manos del poder regio. En 1268, en documento firmado en Alcalá, Alfonso X dio aquellos lugares en señorío a su hijo Fernando de la Cerda.
En 1368 el puente de Mantible se encontraba ya derruido. Poco después aparece Leonor de Alburquerque como señora del castillo, posiblemente enfrentada a la población de Garrovillas.
El rey Juan II en 1434 da por albalá el señorío, "con el paso de barcas y derechos del castillo de Rocafrida, que está sobre las barcas", a Enrique de Guzmán, segundo Conde de Niebla. Una de sus hijas, María de Guzmán, casó con Enrique Enríquez, Conde de Alba de Liste, hijo segundo del Almirante de Castilla. Así, esta villa ha pertenecido posteriormente al ducado de Alba de Liste, poseído en el siglo XIX por el duque de Frías.
Gastronomía:
Platos típicos son las ranas fritas, los escabeches de peces, los origüelos, las morengas, la chanfaina, el morro de cerdo y, entre los postres, las floretas con miel y los cagajones.
Lugares de interés:
Santa María: El templo parroquial de Santa María de la Consolación (levantado entre 1494 y 1520) es una construcción de una sola nave, en sillerías graníticas bien escuadradas y mampostería revocada de cal, habiéndose utilizado posteriormente el ladrillo en obras de reforma.
San Pedro: El templo parroquial de San Pedro, construido en sillería de granito, es gótico del siglo XV y consta de tres naves.
Plaza Mayor: Con arcadas góticas y fachadas clasicistas; obra de los siglos XV y XVI, está declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional. Se encuentra flanqueada de casas, en su mayoría de dos plantas, con soportales apoyados en columnas de granito y arquerías de ladrillo, sobre las cuales se alzan galerías de ventanales con esbeltas columnas y arcos de medio punto. También se ven algunas viviendas blasonadas; entre ellas es digno de mención el Palacio de los Condes de Alba y Aliste (antiguos señores de la villa).
Corral de Comedias: De estilo típico del Siglo de oro español y diferente a los demás corrales por tener un tercer nivel o piso para ver las representaciones.
Convento de Nuestra Señora de la Salud (o de las Monjas Jerónimas): Pregonado por una espadaña de ladrillo. Su origen es una ermita erigida por el sacerdote Diego Suárez, natural de Garrovillas.
Convento de San Antonio de Padua: Fundado en 1476 por el Conde de Alba de Liste, se encuentra en ruinas.
Ermitas: En las afueras del pueblo están las ermitas de la Soledad, de San Antón, del Cristo del Humilladero, de los Santos Mártires y de Santa Catalina, de la casi docena que llegó a haber.
Cabe destacar la ermita de la Virgen de Altagracia, patrona de la localidad, construida en el siglo XV a unos siete km del casco urbano. Presenta partes renacentistas y otros añadidos; con fábrica de cantería, techumbre de ojivales nervaduras y puerta principal gótica culminada en un rosetón, posee el tramo del altar mayor separado por una verja gótica de artesanía local. El retablo mayor data del siglo XVII.
Rollo: Se conserva un tradicional rollo, que es del tipo llamado por Bernaldo de Quirós "originario", debido a su arquitectura (un simple cilindro alargado que al terminar se aguza en forma cónica, erguido sobre el suelo, sin gradas ni pedestal, como columna dórica); en España hay pocos de este tipo.
Castillo de Floripes: Dentro de las aguas del Embalse de Alcántara se encuentra el castillo de Floripes (o Rocafrida, según documento de Juan II). Sobresale la parte superior de la Torre del homenaje; en años especialmente secos se puede observar la cerca almenada. Su construcción es gótica, aunque procede de una probable "turris" del Turmulus romano, luego reconstruida por árabes y cristianos. Sirvió de localización de leyendas cantadas en romances y referidas indirectamente por Cervantes en dos pasajes del Quijote.
Fiestas:
El 17 de enero es la fiesta de San Antón. La víspera de la fiesta recorre las calles un sanantonero aporreando una tambora. Por la noche se quema una monumental minaría. El día del Santo se celebra la misa, seguida de juegos infantiles y, por la tarde, la procesión, en la que los vecinos obsequian al Santo con embutidos y bebidas que luego se subastan a las puertas de la ermita; también se rifa una cerda joven. Antiguamente, un cofrade solía regalar al santo una cochinilla con una esquila al cuello; durante todo el año dormía en la primera cuadra que encontraba abierta, correteaba por el pueblo durante el día y comía lo que los vecinos le sacaban a la puerta alertados por el cascabeleo
El 3 de febrero es la fiesta de San Blas. Después de la misa y la procesión aparece la vaca romera; dos hombres disfrazados de vaca con una cabeza de cartón. Por la tarde tiene lugar el paseo de las serranas (mujeres ataviadas con traje típico) y se reparten dulces.
En agosto los Toros se festejan en honor de San Roque, desde 1601. El escenario es la Plaza Mayor, convertida en coso para capeas. Las talanqueras, los carros, la jaula de maderos, la empalizada, las costanas, los rehiletes y los soplillos son los ingredientes del festejo.
El 8 de septiembre se celebra la romería al santuario de la Virgen de Altagracia.