2 de Marzo, 2010
Viajando por Nueva Zelanda (IX)
Finalmente, Ella estuvo muy enferma y llegó a los 40,2 grados de fiebre. Estuvimos despiertos toda la noche tomándole la temperatura cada hora y en tres ocasiones la metimos en agua frÃa para bajarle la fiebre. Sobre las 5 de la mañana, la temperatura corporal le habÃa bajado a 38,2 y era evidente que se sentÃa mejor.
Llamamos a un médico para asegurarnos de que estos sÃntomas no habÃan sido causados por alguna enfermedad extraña y el doctor nos aconsejó que estuviéramos pendientes de la fiebre y tratásemos de que no subiera demasiado.
Decidimos llegar a Wanaka tan rápido como pudiésemos, asà que salimos de Hawea a las 10.30 de la mañana. Ella se encontraba débil, pero ya no tenÃa fiebre. Tras solo 15 km llegamos a Wanaka y reservamos una habitación en un motel con unas espléndidas vistas al lago. Ya que Ella todavÃa se estaba recuperando, y como no habÃamos parado durante dos jornadas, pensamos que nos merecÃamos un poco de lujo. Por cien dólares la noche, alquilamos una habitación con baño (spa), TV, frigorÃfico y una terraza que daba al lago y a las montañas. ¡Era hora de relajarnos!
Pasamos el fin de semana en Wanaka, descansando y paseando como unos auténticos turistas… y lo estamos aprovechando mucho.
Wanaka es un lugar encantador, situado junto al lago y rodeado de montañas. El ambiente es muy tranquilo, aunque no aburrido. Hay un montón de cosas para hacer durante el dÃa. Los turistas van al montar en monopatÃn a un parque debidamente habilitado, salen a correr, practican ciclismo, vela o esquà náutico, caminan junto al lago, toman el sol, montan a caballo…
Solo llevábamos allà dos dÃas y ya habÃamos visto un torneo de monopatinaje, una competición de mountain bike y otra de vela, habÃamos ido a un cine al aire libre en el parque y a un mercado de artesanos… y a todo esto llegamos andando desde el motel. El lugar tiene mucha actividad sin ser demasiado turÃstico. Nos ha parecido un lugar extraordinario para descansar. Por otra parte, las bicicletas necesitaban una buena limpieza y revisión, asà que las llevamos al taller para comprobar que todo estaba en orden. Las pastillas de freno de la mi bici estaban totalmente gastadas y habÃa que cambiarlas. Mi bicicleta también estuvo chirriando durante las últimas tres semanas debido a un desajuste del eje trasero y los mecánicos también lo repararon. Una de las abrazaderas de la bici de Wouter se estaba desgastando por el peso del carrito y tuvimos que cambiarla.
Un periodo de tres meses en la carretera arrastrando dos carritos es mucho peso para las bicicletas y finalmente hay piezas que deben cambiarse. Con las bicis, piernas y mentes renovadas salimos hacia las montañas Crowne, una subida de 40 km, pero antes disfrutamos de un domingo relajado y del tiempo cambiante de Wanaka…
Categorías: Eco-responsable
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