16 de Marzo, 2010

Viajando por Nueva Zelanda (XI)

Después de 10 días sin conexión y un montón de acontecimientos que nos han puesto al límite, hemos llegado a nuestro destino, el sur de la isla sur: Bluff, bueno, es Stewart Island pero allí cruzaremos mañana en ferry y no se puede acceder en bici ya que es el último rincón de Nueva Zelanda que continúa intacto conservando toda su flora y fauna original. Lo cierto es que hemos tenido mucha suerte ya que la organización Forest and Birds nos ha regalado el viaje o sea 260 dólares, menos mal porque teníamos dudas sobre si ir, aún nos quedan 2 meses aquí en este país!!! Llegar hasta este sitio ha sido duro, sobre todo la última semana, hemos pasado por  pueblos históricos como Arrowtown o grandes ciudades como Queenstown, llena de gente y de actividad; desde ésta cogimos el barco a vapor para llegar a una carretera de grava que nos llevaría a Te Anau, la antesala de los Fiordos.

Hacer esta ruta ha sido un auténtico calvario con los carritos, el primer día recorrimos 50 km de montaña, y El.la no quería estar en el carro botando constantemente así que tuvimos que hacer buena parte del viaje caminando, lo que nos llevó 10 horas hasta llegar al camping al lado del Lago Mavora Lakes, otro de los grandes escenarios de la trilogía “El Señor de los Anillos”.

Pero eso no fue lo peor, al día siguiente nos quedaban 30 km de los cuales 15 eran sobre grava de 10 cm de grosor, imposible de seguir con los carros, sin agua, y con El.la quejándose constantemente. Para nuestra fortuna, una señora nos vio y vino al camino a buscarnos para invitarnos a pasar la noche en su casa, estábamos tan exhaustos que no ibamos a negar nuestra buena suerte y compartimos una agradable velada con su familia. Ya frescos por la mañana llegamos a Te Anau donde dejamos las bicis y nos fuimos en bus a coger un crucero a lo largo de Mildfordsound donde vimos focas, delfines, saltos de agua, etc. Después, seguimos nuestra ruta hacia Doubtfulsound, otro fiordo  que empieza en el Lago Manapouri, lleno de jejenes pero uno de los lagos mas bonitos del país y el segundo más profundo.

De ahí ya sólo estábamos a 4 días de llegar a nuestro destino, pero supongo que El.la estaba algo cansada de los tres meses que llevamos en ruta y ha hecho de los últimos días casi una pesadilla en la bici. Hacer 20 km nos costaba 4 horas, afortunadamente siempre encuentras gente que te ayuda y por fin estamos aquí!!! Bastante más rápido de lo que pensábamos. Estamos super contentos, y como siempre nos ha acompañado la fortuna ahora no iba a ser menos: estamos en una Homestay (alojamiento con una familia) llamada Eco-Fernbird que tiene una casa dentro de una reserva natural. Estoy aprendiendo un montón de cosas sobre reciclaje, y disfrutando de la cordialidad de la gente. Ahora nos vamos a tomar unos días de relax y ya veremos como continuamos nuestra aventura, besos y hasta pronto!!!

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8 de Marzo, 2010

Viajando por Nueva Zelanda (X)

El lunes, inesperadamente, nos tuvimos que quedar en Wanaka porque cuando Wouter se levantó no se sentía muy bien. Pasó todo el día en cama, aunque el martes ya estaba mejor y me pudo seguir durante toda la ascensión desde Crown Range hasta Arrowtown. Salimos de Wanaka sobre las 10 de la mañana y hacía muy buen tiempo. Los primeros 25 kilómetros hasta Cardrona no fueron demasiado complicados, aunque es todo cuesta arriba. Allí nos tomamos un café, nos comimos un pastel de manzana holandés y dejamos que Ella jugara un rato en el jardín del restaurante antes de comenzar la segunda subida.

La pendiente comenzó a empinarse cada vez más, aunque todavía podíamos seguir pedaleando sin demasiados problemas. El paisaje era espectacular y la primera parte de la ascensión nos recordó España. A partir de Cardrona parece que hayas entrado en la Patagonia. El calor era intenso y los últimos 4 kilómetros fueron muy duros. Cuando quedaba 1 km tuvimos que bajar de la bicicleta. No fue fácil arrastrar las bicicletas con ese calor, pero al llegar a la cumbre, la vista de las montañas, el valle y Queenstown era sensacional.

Nos habían dicho que la bajada era peligrosa, así que Wouter mantuvo una distancia prudencial conmigo. No me suelo arriesgar de manera innecesaria, pero yo se quedó atrás por si acaso. La primera parte de la bajada fue auténticamente espectacular: rampas empinadas y curvas muy abiertas en las que apenas era necesario frenar. Wouter sintió que el carrito iba dando tumbos de lado a lado, así que tuvo que disminuir la velocidad… rodaba casi a 80 km/h, lo cual no era muy sensato cuando arrastras un carro de 50 kg.

La segunda parte del descenso era mucho más peligrosa y tenía muchas curvas de 180 grados, como en los grandes puertos de montaña del Tour de Francia. No calculó bien el peso del carrito y cuando se encontraba casi en la parte final de la bajada sintió que el carro se le acercaba y lo lanzaba fuera de la carretera. Se cayó sobre el asfalto, su muslo impactó contra el manillar y el carrito le golpeó en la rodilla después de hacer un giro de 360 grados. Se le soltó el manillar, la manilla del freno se dobló por completo, la funda del sillín se rompió y un lado del carro quedó lleno de arañazos. Se levantó, comprobó los golpes y se dió cuenta de que estaba bien, ningún hueso roto. Debió haber ido mucho más despacio en las curvas de 180 grados…

Llegamos finalmente a Arrowtown, nos dimos una buena ducha caliente y nos fuimos pronto a dormir, después de un día emocionante y 38 km de subida. Al día siguiente llegamos a Queenstown después de un fácil recorrido de 20 km desde Arrowtown. Nos pasamos el día paseando por la ciudad que, a pesar de ser muy turística, es un lugar muy agradable. Hoy (27 de enero) salimos hacia Te Anau. Iremos en barco de vapor hasta Walter Peak Station y luego por una carretera secundaria a Te Anau pasando por los lagos Mavora. Tardaremos dos días en llegar allí, así que ya os contaremos el fin de semana.

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2 de Marzo, 2010

Viajando por Nueva Zelanda (IX)

Finalmente, Ella estuvo muy enferma y llegó a los 40,2 grados de fiebre. Estuvimos despiertos toda la noche tomándole la temperatura cada hora y en tres ocasiones la metimos en agua fría para bajarle la fiebre. Sobre las 5 de la mañana, la temperatura corporal le había bajado a 38,2 y era evidente que se sentía mejor.

Llamamos a un médico para asegurarnos de que estos síntomas no habían sido causados por alguna enfermedad extraña y el doctor nos aconsejó que estuviéramos pendientes de la fiebre y tratásemos de que no subiera demasiado.

Decidimos llegar a Wanaka tan rápido como pudiésemos, así que salimos de Hawea a las 10.30 de la mañana. Ella se encontraba débil, pero ya no tenía fiebre. Tras solo 15 km llegamos a Wanaka y reservamos una habitación en un motel con unas espléndidas vistas al lago. Ya que Ella todavía se estaba recuperando, y como no habíamos parado durante dos jornadas, pensamos que nos merecíamos un poco de lujo. Por cien dólares la noche, alquilamos una habitación con baño (spa), TV, frigorífico y una terraza que daba al lago y a las montañas. ¡Era hora de relajarnos!

Pasamos el fin de semana en Wanaka, descansando y paseando como unos auténticos turistas… y lo estamos aprovechando mucho.

Wanaka es un lugar encantador, situado junto al lago y rodeado de montañas. El ambiente es muy tranquilo, aunque no aburrido. Hay un montón de cosas para hacer durante el día. Los turistas van al montar en monopatín a un parque debidamente habilitado, salen a correr, practican ciclismo, vela o esquí náutico, caminan junto al lago, toman el sol, montan a caballo…

Solo llevábamos allí dos días y ya habíamos visto un torneo de monopatinaje, una competición de mountain bike y otra de vela, habíamos ido a un cine al aire libre en el parque y a un mercado de artesanos… y a todo esto llegamos andando desde el motel. El lugar tiene mucha actividad sin ser demasiado turístico. Nos ha parecido un lugar extraordinario para descansar. Por otra parte, las bicicletas necesitaban una buena limpieza y revisión, así que las llevamos al taller para comprobar que todo estaba en orden. Las pastillas de freno de la mi bici estaban totalmente gastadas y había que cambiarlas. Mi bicicleta también estuvo chirriando durante las últimas tres semanas debido a un desajuste del eje trasero y los mecánicos también lo repararon. Una de las abrazaderas de la bici de Wouter se estaba desgastando por el peso del carrito y tuvimos que cambiarla.

Un periodo de tres meses en la carretera arrastrando dos carritos es mucho peso para las bicicletas y finalmente hay piezas que deben cambiarse. Con las bicis, piernas y mentes renovadas salimos hacia las montañas Crowne, una subida de 40 km, pero antes disfrutamos de un domingo relajado y del tiempo cambiante de Wanaka…

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23 de Febrero, 2010

Viajando por Nueva Zelanda en Bicicleta (VIII)

Esta mañana (21 de enero), el clima tenía muy mala pinta, no paraba de llover. Sin embargo, cuando estábamos preparados para salir, el día comenzó a despejarse. Los primeros 17 km nos fueron muy difíciles, y además tuvimos un viento de cola que nos empujaba mientras bordeábamos el lago Wanaka.

Después de una larga subida, llamada “el Cuello”, llegamos al lago Hawea. El paisaje cambió por completo. Dejamos atrás los bosques y las montañas alpinas y entramos en un país distinto, parecido a Escocia. Paramos a comer y notamos que Ella no estaba bien: tenía fiebre.

Inmediatamente subimos a la bicicleta para llegar cuanto antes a Hawea, pero los últimos 20 km fueron más duros de lo esperado. Había unas cuantas rampas empinadas en los alrededores del lago y nos costó mucho superarlas. Cuando estábamos a tan solo 9 km de nuestro destino, Ella comenzó a quejarse y no la pudimos dejar más tiempo en el carro. Hicimos autostop durante un rato, hasta que una pareja de California nos llevó a mí y a Ella a la ciudad. Dejamos mi bicicleta en la cuneta y Wouter pedaleó hasta Hawea.

La misma pareja lo llevó hasta el lugar donde habíamos dejado mi bici y así volvió a la ciudad. Cuando llegó al motel, yo había reservado una bonita habitación con unas vistas espectaculares al lago. Ella llegó a tener 38,7º de fiebre.

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14 de Enero, 2010

Viajando por Nueva Zelanda en bicicleta (VII)

Fin de año 

Llevamos 15 días de acantilados, playas salvajes y mucha lluvia. Desde la última vez hemos ido a escenarios cada vez más increíbles. Pasamos Nochevieja en Murchinson con una pareja anglo-belga con una peque de 3 años bailando claqué y fueros ellos también los que nos rescataron del diluvio del día 3 de enero. El caso es que ya nos habíamos separado y paramos en lo que había sido un antiguo pueblo resultado de la fiebre del oro llamado Lyell, en el que hoy día solo queda el cementerio, el rio y un camping muy sencillo.  Pasamos toda la tarde divirtiéndonos buscando oro y sacando a la El.la del rio. Por la mañana nos despertamos en un camping inundado y lloviendo a cántaros. El agua había entrado en la tienda así que yo me puse en un pequeño cubierto de 2 metros mientras Wouter recogía la tienda y todas nuestras cosas bajo el gran diluvio. Desesperados pensando cómo íbamos a salir de ahí, vimos la furgoneta de la pareja que había pasado el fin de año con nosotros. Nos estaban buscando. Sospechaban que estaríamos en problemas. Nos acercaron a Westpot donde pasamos 3 días esperando que aclarara el tiempo para seguir nuestra ruta hacia los glaciares siguiendo la costa oeste.

 

Pedalear aquí no tiene desperdicio, disfrutas cada pedalada, cada subida y bajada, el escenario cambia constantemente de playas rocosas a bosques tropicales y de repente una playa de arena blanca con una colonia de focas tomando el sol y si no, ¡pingüinos cruzando la carretera!!!

 

Casi toda la costa oeste eran pueblos que se dedicaban a la extracción de oro y en algunos de ellos como en ROSS puedes alquilar una bandeja para aventurarte en el rio a ver si tienes suerte. Justo en este pueblecito conocimos a una nueva familia. El padre era vasco y nos invitaron a una barbacoa en su casa.

 

Al día siguiente paramos en Hari Hari y pasamos la noche en una granja con una familia que nos dejó la casa de invitados y de ahí emprendimos nuestro camino hacia Franz Josef Glaciar. Ya nos queda menos para llegar al sur y parece mentira cuando miramos atrás todo lo que hemos avanzando. Estos últimos días estamos haciendo 60 km al día y El.la lo está haciendo genial. Lo que más le gusta cuando paramos, es tirarse a alguno de los miles de lagos que nos vamos cruzando. ¡Os seguimos contando!

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13 de Enero, 2010

Viajando por Nueva Zelanda en bicicleta (VI)

La Navidad en Nueva Zelanda

Hola desde la capital de Nueva Zelanda, también conocida por los locales como ” The windy city” y también  como les gusta ser recordados “Wellywood” ya que  ha sido el centro de grandes rodajes como el famoso SEÑOR DE LOS ANILLOS o CRONICAS DE NARNIA  y actualmente es el centro neurálgico de LOVELY BONES. Aquí en la prensa también se habla de nuestros famosos como Bardem o Pe, eso sí, en las revistas la llaman “Pene” ya os podéis imaginar nuestras carcajadas….La ciudad no  es excesivamente grande pero tiene de todo y muy recogido. Aprovechan mucho los espacios abiertos y todo está pensado para el disfrute de los niños. Hay muchos parques, Museos, Jardín Botánico…y todo es gratis, incluso el Museo Nacional de Nueva Zelanda!

Se respira respeto en el entorno hasta tal punto que encuentras cojines tipo “pufs” en los parques al aire libre. La bahía es preciosa y se puede recorrer en bici por toda la costa de Kapiti. Al otro lado de la ciudad, encontramos una inmensa cordillera que encierra la ciudad en un marco verde azulado impresionante.

Después de 5 días disfrutando de la capital, dejamos la isla norte atrás y nos vamos hacia el Sur. Después de atravesar en Ferri el estrecho de Cook entre los antiguos fiordos Marlborough Sounds, llegamos a Picton donde reemprendemos la marcha sobre nuestras bicis. El paisaje es si cabe de mayor inmensidad que en el norte. La zona está tan poco explotada que la única forma de llegar es en agua taxi o  a pie a través de la famosa cruzada de tres días ”The Queen Charlotte Track”.

Empezar la ruta en bici por las tierras del sur parece mucho más relajado: hay menos tráfico, te respetan más y la carretera es espectacular en si misma por las vistas, el color del agua y la cadena de bahías que cruzas hasta llegar a Nelson. Llegar a esta ciudad no es fácil pero sí una agradable experiencia: el camino es tan largo que nos vemos obligados a parar en medio de la nada para acampar. Lo hacemos en la orilla de un río, encendemos una pequeña hoguera y ¡a dormir calentitos!!! Es increíble. A la mañana siguiente nos dirigimos a la ciudad a pasar la Navidad. Solo entrar en la ciudad de Nelson, conocemos a una mujer que nos invita al concierto de Navidad y a la fiesta de la comunidad hispana. La gente es muy amable y encantadora y nos invitan incluso a la comida de Navidad.

De Nelson nos dirigimos a St Arnaud a visitar Nelson Lakes National Park  y de allí a nuestro destino: Lake ROTOITI: paseíto en canoa con El.la y caminata por la orilla.

Nuestro siguiente destino va a ser Murchinson. Feliz año a todos, nosotros lo celebraremos en algún camping, pero ya os lo cuento la próxima vez!!!

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15 de Diciembre, 2009

Viajando por Nueva Zelanda en bicicleta (V)

Pedaleando bajo la lluvia : Desde nuestra última vez, el tiempo no hizo más que empeorar. Pedaleamos tres días bajo la lluvia hasta llegar al epicentro de los Gheisers, termas naturales, piscinas de lodo y también uno de los lugares donde se concentra gran parte de la cultura Maori: ROTORUA. Pasear por el gran lago o simplemente por los alrededores de la ciudad es como pasear por un baño turco gigante con olor a bomba fétida (por el sulfato que emiten los vapores). A pesar de ello, la ciudad tiene un montón de opciones de ocio, desde actividades de aventura como rafting o zorb (tirarse por una colina dentro de una pelota gigante llena de agua) hasta visitas culturales para conocer el folklore Maorí. También pueden hacerse  excursiones a los cráteres naturales de agua termal, a hermosos saltos de agua y a zonas donde poder ver al famoso Kiwi. Para los amantes de las bicis está Redwoods: un parque temático para Mountainbikes. Es un buen sitio para pasar unos días relajándote en las termas gratuitas que te ofrece la zona. Fuimos muy afortunados en la elección del alojamiento: una pareja sudafricana Vilna y Pierre nos ofrecieron su granja, donde pasamos 3 días junto con su hijo Jorg. Durante estos días nos invitaron a dar una charla en dos escuelas de la zona, y para que contaros, El.la disfrutó de lo lindo viendo como cientos de niños la buscaban  y la querían tener en sus brazos.

De Rotorua nos dirigimos a Taupo, una ciudad con mucho ambiente y también muchas posibilidades de ocio. Hay dos cosas que no deben dejar de hacerse: la caminata de 2 horas hasta los Huka Falls y los Crateres de la Luna. Como curiosidad, el lago Taupo (que da nombre a la ciudad) es el más grande de Nueva Zelanda y lo más impresionante es que  es el resultado de una explosión volcánica de hace tan solo 100 años.

De Taupo nos dirigimos a Turangi para llegar a la zona de los grandes volcanes de la isla norte y de ahí nos trasladaron hasta Nacional Park. Nos encontramos pues, en Tongariro Nacional Park, donde empieza la Tongariro Alpine Crossing, una de las caminatas más famosas del País que atraviesa los volcanes Tongariro, Monte Ngauruhoe y el Ruapehu, éstos aún activos (el último de ellos tuvo su última erupción en 1996). Por cierto, para los amantes del Señor de los Anillos estamos en las tierras de MORDOR…

Lo cierto es que hemos tenido algo de mala suerte y es que a estas alturas del año que es casi verano, está NEVANDO!!! así que, estamos a 15 de diciembre,  esperando el tren transalpino que nos llevará hasta la capital Wellington. A ver si encontramos a Gandalf y os lo cuento en la próxima!!

 

 

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2 de Diciembre, 2009

Viajando por Nueva Zelanda en bicicleta (IV)

Ahí va la cuarta crónica de Vanessa. A ver qué os parece.

Hola  de nuevo, ya llevamos un mes sobre la bici. El equipaje se hace menos
pesado  y  además  hemos  dejado  atrás las zonas más montañosas por lo que
pedalear  se  hace cada vez más fácil. Después de atravesar la península de
Russell,  llegar  a  Auckland  y  dejar  atrás  Coromandel  tenemos  tantas
vivencias  grabadas en nuestra memoria que no se si seré capaz de contarlas
todas.  La más extraordinaria fue que llegamos a Tairua, después de 38 km y
el  camping  estaba cerrado. Al preguntar por el siguiente más próximo, nos
dijeron  que  estaba  a  otros 30 Km, pero que si queríamos nos dejaban una
casa  de  veraneo  delante  del  mar. No nos lo podíamos creer. Pasamos una
increíble  tarde  disfrutando  de  la  cena  a  la luz de Marte. En efecto,
podíamos  ver Marte. El manto de estrellas era increíble pero por desgracia
mi cámara no captó ni una sola. Se podían ver todas las constelaciones. Era
un cielo blanco de estrellas. Hay que verlo para poderlo imaginar.
Para  llegar  a la Garganta de Krangahaki tuvimos que pedalear por un túnel
durante  un  Km.  totalmente a oscuras. Pero valió la pena. Nos esperaba un
escenario espectacular de cuevas, cascadas, grutas, puentes colgantes y las
deseadas minas de oro.


De  ahí  nos  dirigimos  hacia Te Aroha, donde nos vamos a quedar un par de
días para disfrutar de las tierras termales.
¡Hasta la próxima en Rotorua!

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25 de Noviembre, 2009

Viajando por Nueva Zelanda en bicicleta (III)

Vanessa nos hace llegar su tercera crónica. La posteamos para vosotros. A ver qué os parece.

 

Navegando con Delfines!!!!!


A tan solo 30 km de nuestro último destino  hemos dedicado hacer otra parada. Estamos en Russell,  cruzando en ferri desde Paihia a tan solo 20 minutos. Es uno de los pocos pueblos históricos de Nueva Zelanda. La iglesia Anglosajona (de 1850 aproximadamente), aún conserva las heridas de la guerra contra los franceses por la ocupación del territorio. También se respira en las calles ambiente de pueblo colonial con un estilo muy inglés, con sus jardines muy cuidados y sus casas de estilo Victoriano. El caso es que nos ha parecido un lugar digno de una parada para que no se nos escape ni un solo rincón, además hemos hecho una excursión en Jet para poder ver todas las Islas que comprenden el territorio de Bay of Islands, ya que es la única manera de verlo y por el momento creo que es la cosa más maravillosa que hemos hecho hasta la fecha: hemos navegado con Delfines: durante un cuarto de hora han estado bailando con las olas a nuestro son  dejándose masajear con el rebujo del Jet. Era una danza increíble. Podíamos  tocarlos y nadar con ellos a la vez que disfrutábamos de un paisaje espectacular, una pintura de montañas, islas, acantilados, rocas nacidas en medio del mar, y como no: el famoso “Hole in the Rock” de la península de Russell. Si ya os comenté que nos habíamos emocionado, hoy sin duda he llorado, no puedo explicar con palabras mi entorno y lo peor es que mi cámara no logra captar tanta grandeza.

 

 

 

Durante el viaje hemos parado en la Isla de Urupukapuka y paseado hasta la cima, lugar donde los Maories realizan sus rituales sagrados. Y por si fuera poco, a la vuelta hemos disfrutado del paseo de una Ballena Bryde y su cría. Toda una experiencia INOLVIDABLE. Mañana seguiremos pedaleando hasta donde las piernas nos lo permitan o simplemente hasta cualquier otro rincón hipnotizador.

 

 

 



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18 de Noviembre, 2009

Viajando por Nueva Zelanda en bicicleta (II)

 

Vanessa nos hace llegar una segunda crónica. La posteamos para vosotros. A ver qué os parece.

Después de una semanita en Auckland llegó el dia de la verdad. Nuestro amigo Luke nos lleva en coche hasta Cabo Reinga en el extremo Norte desde donde salimos en bici. Desgraciadamente llegamos demasiado tarde y tenemos que continuar en coche hasta Waitiki Landing: un pueblo que consiste en una gasolinera y un camping. Sólo vemos gente Maori.

Al día siguiente, a pesar de estar algo asustados por la carga que llevamos,  entramos en ritmo y ni las subidas constantes, el fuerte aire ni las lluvias horizontales pueden con nosotros.

 
Al final del día hemos recorrido 53 km por carreteras completamente desérticas. Paramos en Pukenui, un pueblo con supermercado!

El gran problema que tenemos es que vamos demasiados cargados. Hacer 50 km al dia parece tarea imposible y decidimos bajar las distancias diarias.
Aun así, los 40 km del segundo día hasta Awanui nos cuestan muchísimo. Estamos destrozados y está claro que la estrategia debe cambiar por completo. Si queremos acabar en el sur, hay que tomárselo con tranquilidad, caso contrario nos vamos a romper.Nuestra hija ha ido siguiendo bien hasta el cuarto día que no ha dicho basta. Hemos tenido suerte que a 2 Km, lo más largos de mi vida, encontramos un camping. Un camping precioso a pie de playa sin otros seres humanos que nosotros, árboles centenarios, pajaritos cantando, un cielo azul y unos propietarios encantadores que nos dejan la ultima botella de vino blanco que queda…esto es vida! La niña revive en la playa y se lo pasa pipa con tantas conchas, piedras, algas y bichitos en este nuevo mundo.

 

 
Los dos siguientes días seguimos sufriendo con las subidas y con el hecho que vamos demasiado cargados pero al final llegamos al pueblo donde descansamos 3 días seguidos. Kerikeri es el primer pueblo en nuestra ruta que tiene más de una calle y hemos recorrido 180 km. Este país esta vacio y Kerikeri tampoco es que digamos un pueblo carnavalero. Hay un ambiente de funeral en las calles, ¿dónde esta todo el mundo? Por lo visto en verano, que empieza el 15 de diciembre, el pueblo se ve desbordado por la cantidad de gente que viene a pasar sus vacaciones…. En cuanto a paisaje, Nueva Zelanda no tiene igual. Es impresionante. En 5 dias hemos visto unos acantilados donde el Pacifico y el mar de Tasmania chocan en pleno mar, un espectáculo que te deja sin palabras; dunas tan blancas que nos parecían montañas de sal, carreteras desérticas que pasan por inmensos campos que acaban en el mar; bosques tropicales con árboles de la era jurásica; helechos de 20 metros; gente tan encantadora que es difícil de creer que no te están intentando vender algo; bahías impresionantes.

Hasta la próxima !

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