8 de Marzo, 2010
Viajando por Nueva Zelanda (X)
El lunes, inesperadamente, nos tuvimos que quedar en Wanaka porque cuando Wouter se levantó no se sentía muy bien. Pasó todo el día en cama, aunque el martes ya estaba mejor y me pudo seguir durante toda la ascensión desde Crown Range hasta Arrowtown. Salimos de Wanaka sobre las 10 de la mañana y hacía muy buen tiempo. Los primeros 25 kilómetros hasta Cardrona no fueron demasiado complicados, aunque es todo cuesta arriba. Allí nos tomamos un café, nos comimos un pastel de manzana holandés y dejamos que Ella jugara un rato en el jardín del restaurante antes de comenzar la segunda subida.
La pendiente comenzó a empinarse cada vez más, aunque todavía podíamos seguir pedaleando sin demasiados problemas. El paisaje era espectacular y la primera parte de la ascensión nos recordó España. A partir de Cardrona parece que hayas entrado en la Patagonia. El calor era intenso y los últimos 4 kilómetros fueron muy duros. Cuando quedaba 1 km tuvimos que bajar de la bicicleta. No fue fácil arrastrar las bicicletas con ese calor, pero al llegar a la cumbre, la vista de las montañas, el valle y Queenstown era sensacional.
Nos habían dicho que la bajada era peligrosa, así que Wouter mantuvo una distancia prudencial conmigo. No me suelo arriesgar de manera innecesaria, pero yo se quedó atrás por si acaso. La primera parte de la bajada fue auténticamente espectacular: rampas empinadas y curvas muy abiertas en las que apenas era necesario frenar. Wouter sintió que el carrito iba dando tumbos de lado a lado, así que tuvo que disminuir la velocidad… rodaba casi a 80 km/h, lo cual no era muy sensato cuando arrastras un carro de 50 kg.
La segunda parte del descenso era mucho más peligrosa y tenía muchas curvas de 180 grados, como en los grandes puertos de montaña del Tour de Francia. No calculó bien el peso del carrito y cuando se encontraba casi en la parte final de la bajada sintió que el carro se le acercaba y lo lanzaba fuera de la carretera. Se cayó sobre el asfalto, su muslo impactó contra el manillar y el carrito le golpeó en la rodilla después de hacer un giro de 360 grados. Se le soltó el manillar, la manilla del freno se dobló por completo, la funda del sillín se rompió y un lado del carro quedó lleno de arañazos. Se levantó, comprobó los golpes y se dió cuenta de que estaba bien, ningún hueso roto. Debió haber ido mucho más despacio en las curvas de 180 grados…
Llegamos finalmente a Arrowtown, nos dimos una buena ducha caliente y nos fuimos pronto a dormir, después de un día emocionante y 38 km de subida. Al día siguiente llegamos a Queenstown después de un fácil recorrido de 20 km desde Arrowtown. Nos pasamos el día paseando por la ciudad que, a pesar de ser muy turística, es un lugar muy agradable. Hoy (27 de enero) salimos hacia Te Anau. Iremos en barco de vapor hasta Walter Peak Station y luego por una carretera secundaria a Te Anau pasando por los lagos Mavora. Tardaremos dos días en llegar allí, así que ya os contaremos el fin de semana.
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